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| Un entorno privilegiado |
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La Sierra de Guadarrama-Alto Manzanares tiene una superficie de 566 kilómetros
cuadrados situados al noroeste de la Comunidad de Madrid. En concreto, limita al
norte con la provincia de Segovia, mas allá del Puerto de la Fuenfría, del
alineamiento de los Siete Picos, el Puerto de Navacerrada, el Valle Alto del Lozoya
y en la vertiente septentrional de la Cuerda Larga; Al sur, con la rampa meridional
de Hoyo de Manzanares; Al este, con el alineamiento definido por Hormigales, Cuerda
de la Vaqueriza y el Cerro de San Pedro; Y, al oeste, con las provincias de Ávila y
Segovia -al occidente de la Sierra de Malagón y el alineamiento Alto del
León-Peñota-Puerto de la Fuenfría-.
Esta comarca es una de las zonas con la Naturaleza y Cultura mejor conservadas de la
Comunidad de Madrid. Su riqueza natural y cultural, junto con la tradición histórica
se dan cita en sus montañas, valles, ríos y poblaciones como
Alpedrete,
Becerril de la Sierra,
El Boalo-Cerceda-Mataelpino,
Cercedilla,
Collado Mediano,
Guadarrama,
Hoyo de Manzanares,
Los Molinos,
Navacerrada,
Manzanares el Real,
Miraflores de la Sierra
Moralzarzal y
Soto del Real. La privilegiada
ubicación de la Sierra de Guadarrama-Alto Manzanares junto con las buenas
infraestructuras existentes -autopista A-6, carretera M-607, vías locales que
vertebran la comarca...- y el transporte público -autobuses y tren de Cercanías- la
convierten en un lugar único.
La importancia histórica de esta comarca se confirma con los restos de la presencia
romana, visigoda y musulmana. Con la Reconquista, la comarca adquirió gran
relevancia, se desarrolló económicamente y fue repoblada por personas llegadas desde
diferentes puntos de la meseta norte. Este último aspecto hizo que hubiera disputas
entre madrileños y segovianos sobre la pertenencia de las tierras, conflicto al que
el Rey Alfonso X El Sabio puso fin cuando incorporó Manzanares y otras 19 localidades
a la Corona y las denominó El Real de Manzanares. Sin embargo, la llegada al trono de
Sancho IV -en 1287- devolvió a Segovia la soberanía sobre estos territorios. A
finales del siglo XIV, Juan I cedió las tierras de Manzanares a Pedro González de
Mendoza pero éstas pasaron a manos de diferentes nobles hasta que regresaron a la
familia de los Mendoza. A partir del
siglo XVI, El Real de Manzanares se fue fragmentando y las poblaciones que lo
integraban obtuvieron paulatinamente el privilegio de Villa. Otro hito histórico
para la comarca tuvo lugar con el traslado de la Corte de Felipe II de Valladolid a
Madrid. Éste significó un impulso social e industrial para la Sierra de Guadarrama y
supuso la construcción de nuevas vías de comunicación que tuvieron su culminación
-en el siglo XIX- con la llegada del ferrocarril a varios enclaves de la Sierra.
La riqueza y calidad paisajística de la
comarca es evidente debido a su abundancia
de agua, a las grandes alineaciones montañosas de Cuerda Larga, Siete Picos
y Cerros de Navacerrada, a las depresiones de Manzanares-Cerceda y Los Molinos y a
la rampa de la Sierra de Hoyo. Todo ello sin olvidar parajes emblemáticos como La
Pedriza -impresionante afloramiento granítico-, el Valle de la Fuenfría -de alto
valor ecológico-, el Pico de La Maliciosa y el Valle de la Barranca, la Peña del
Arcipreste de Hita, el Puerto de Guadarrama -estratégico punto de comunicación- y el
Puerto de Navacerrada -estación invernal
y, también, punto de comunicación entre Madrid y Castilla y León-. Este paisaje
constituye, además, un excelente hábitat para gran cantidad de Flora y Fauna también
de alto valor ecológico. Entre las especies vegetales figuran piornos, pinos,
jabinos, abedules, acebos, avellanos, encinas, olmos, chopos, sauces y diversas
clases de arbustos y matorrales. De las especies animales destacan los mamíferos
-corzos, cabras hispánicas, jabalíes, zorros, ardillas...-, las aves -perdices,
aguiluchos, búhos reales, águilas, buitres leonado, rabilargos, abubillas,
lavanderas, petirrojos, herrerillos, garzas reales, ánades...-, peces -truchas común,
salvelinos, bogas, gobios, barbos común, carpas...- así como algunos ejemplares
únicos de mariposas, reptiles y anfibios.
Este valor natural ha llevado a que la comarca, desde hace décadas, haya sido objeto
de estudio y admiración por entidades como la Sociedad Española de Historia Natural,
la Sociedad Española de Excursionismo, la Sociedad para el Estudio del Guadarrama, la
Institución Libre de Enseñanza, y otras asociaciones de carácter lúdico y de ocio.
Además, con el fin de garantizar la conservación de toda la riqueza de la comarca, se
impulsó la creación del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, gran parte
del territorio comarcal está catalogado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y se
está trabajando para su incorporación a la Red de Parques Nacionales.
La presencia del ser humano en la Sierra de Guadarrama-Alto Manzanares está datada
desde épocas anteriores al Imperio Romano que, incluso, se sitúa en el año 1300 antes
de Cristo. Fruto de esta larga tradición histórica de la comarca y de las personas
que la poblaron todavía se conservan construcciones que son consideradas
auténticas joyas patrimoniales: puentes y
calzadas romanas; castillos erigidos entre los siglos XII y XV; iglesias y ermitas
levantadas desde el siglo XVI; fuentes y molinos centenarios... Además, en la
actualidad perviven tradiciones, oficios artesanos, folclore
y, como no, una exquisita cultura gastronómica,
que se abastece de multitud de productos de gran calidad como
carnes con Indicación Geográfica Protegida Carne
de Guadarrama, ingredientes de temporada y frutos silvestres como el apreciado
Boletus Edulis.
Esta magnífica riqueza en todos los ámbitos es una invitación a conocer la comarca Sierra
de Guadarrama-Alto Manzanares, a dejarse cautivar por los fascinantes paisajes, a
disfrutar de cálidos alojamientos, a
saborear exquisitos platos y a descubrir
una interesante cultura que ha ido transmitiéndose generación tras generación.
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